martes, 15 de mayo de 2012

SE AUSENTA OTRO GRANDE: CARLOS FUENTES HA MUERTO



(Foto: milenio.com)

Después de muchos meses de injustificado silencio, el GILAC actualiza este espacio que compartimos con nuestros estimados lectores con una noticia lamentable e inesperada: Carlos Fuentes ha muerto.
Creemos que no hay eufemismos posibles para matizar la desaparición física de un gran representante de las letras castellanas y mundiales. Sólo el silencio más sobrio puede reflejar la profunda pena que nos embarga. Al igual que con Ernesto Sabato y Mario Benedetti (dos de las más sentidas y recientes ausencias) en el GILAC quisiéramos unirnos al duelo que embarga a toda la comunidad literaria de Latinoamérica y el mundo. Por ello, suscribimos las oportunas palabras de la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) de México, Consuelo Sáizar: "Su ausencia sacude a la patria de la ñ. Gracias por sus letras y su pensamiento. ¡Adiós, Maestro!"

lunes, 31 de octubre de 2011

LA HISTORIA DESDE EL CAPRICHO
O LOS CAPRICHOS DE LA HISTORIA.
Rubén Darío Jaimes (2011).

Fondo Editorial Ipasme



El profesor Rubén Darío Jaimes (Universidad Simón Bolívar) hace un buen tiempo que viene estudiando la literatura del Caribe, especialmente en los marcos de su cultura, el imaginario social y su identificación como pueblo. La historia desde el capricho o los caprichos de la historia es una exploración de este tópico en el caso particular de Puerto Rico, un análisis del fenómeno literario que empezó hace algunas décadas, el cual combina historia y ficción en busca de rescatar a través de la imaginación un pasado oculto por el silencio de la historiografía oficial, tomando como ejemplo paradigmático la obra del prolífico escritor puertorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá.
El primer capítulo del libro es un acercamiento a la historia de Puerto Rico, como estrategia para familiarizar al lector con el área de estudio. Cabe destacar que esta aproximación no es simplemente un recuento de los acontecimientos más importantes, sino un análisis de los factores económicos, políticos y sociales que prefiguraron a Puerto Rico como país y que desembocan en su presente situación política y cultural.
Las complejas relaciones de poder entre amos y esclavos en el sistema de plantación, así como la tensión social entre las clases blancas y la descendencia mulata que poco a poco cobró fuerza como estamento social sirven de eje al profesor Jaimes para marcar un punto de partida sociológico para interpretar las factores fundacionales de la cultura popular puertorriqueña y su identidad como colectivo.
Del mismo modo, hay una oportuna mención a los registros que sirvieron para representar este complejo proceso histórico, resaltando tanto las crónicas y la pintura como los diarios y la propia literatura, con lo cual se dibuja un amplio espectro de perspectivas que al final se combinan para dar forma a dos historias paralelas, una oficial y hegemónica, la otra popular y cimarrona, que sirven de punto de partida e inspiración a la obra de Rodríguez Juliá.
Presentados estos elementos, el profesor Jaimes nos adentra en tres novelas de Rodríguez Juliá que permiten ver las claves de su escritura y la importancia que cobran en el proceso literario y cultural de la isla caribeña. Se trata de un estudio concienzudo en el cual el profesor Jaimes rastrea las causas y características de un síntoma presente en gran parte de las Antillas: la necesidad de reescribir, a través de la ficción, una historia nacional negada por las voces oficiales.
A partir de los enfoques desarrollados por reconocidos investigadores, tales como María Julia Daroqui, Antonio Benítez Rojo, Néstor García Canclini, Seymour Menton o el propio Mijaíl Bajtín, La historia desde el capricho… se estructura desde la óptica de los estudios culturales para revelar ante nosotros el uso por parte de Rodríguez Juliá de estrategias narrativas que abarcan registros sociales y artísticos: la heteroglosia y la carnavalización, verbigracia, en su propósito de rescatar voces silenciadas, pero que en realidad siguen poblando el rico imaginario de la cultura caribeña contemporánea.
Este recorrido por la obra de Rodríguez Juliá conlleva al análisis obligatorio de la crónica como hipertexto de la historia ficcional de las novelas estudiadas. Se trata sin duda de uno de los aspectos más interesantes, tanto de las novelas como del libro aquí reseñado. El autor puertorriqueño aprovecha la naturaleza creativa de la crónica de Indias para insertar en el espacio vacío de la historia oficial su propia versión, mimetizando el discurso con el de los propios cronistas de la corona. Por ello, La renuncia del héroe Baltasar (1974), La noche oscura del niño Avilés (1984) y El camino de Yyaloide (1994) escriben una nueva historia vieja valiéndose de los mismos recursos con los que contaron los escritores reales del siglo XVIII: el deber de registrar los acontecimientos valiosos para la “historia” y la autoridad para presentarlos como fidedignos.
La conclusión del profesor Jaimes es que las obras de Rodríguez Juliá se inscriben en lo que Seymour Menton catalogó como la Nueva Novela Histórica, pero agrega además −entre líneas− que la intención del escritor puertorriqueño, al igual que otros autores de su generación y estilo, supera la propia intención de reescribir la historia oficial o desenmarcarla para plantearse como objetivo artístico la escritura original de la historia no contada, llegando para ello hasta una memoria mítica que aún pervive en las raíces culturales del cimarrón que es Puerto Rico.
Como todos los escritos del profesor Rubén Darío Jaimes, La historia desde el capricho… se presenta bajo un discurso ameno y accesible, bien estructurado y adecuado para el debate. Es un acierto del Fondo Editorial Ipasme presentarlo como parte de su colección “Pensamiento crítico/Luis Beltrán Prieto”, ya que más que ser un análisis literario este libro se plantea como estudio artístico y sociológico del riquísimo espacio cultural que es el Caribe, en el que el proceso de autodescubrimiento se erige hoy más que nunca como una necesidad vital de sus pueblos.


Bernardo Navarro

sábado, 30 de julio de 2011

FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE GUADALAJARA



[TODA LA INFORMACIÓN DISPONIBLE EN: http://www.fil.com.mx/]

XXXIV Simposio de docentes e investigadores de la literatura venezolana

Objetivo

Crear un espacio de reflexión y diálogo que permita conocer los avances y las perspectivas de la investigación y la docencia universitarias respecto a la enseñanza y la creación literaria en Venezuela. Por ello, se proponen algunos temas problemáticos a partir de los cuales se organizan las conferencias centrales, las mesas de trabajo y la presentación de las ponencias.

Objetivos específicos

1. Explorar los vínculos existentes entre la docencia y la investigación con el acto de la creación literaria y de su evolución histórica de modo que se manifieste el estado actual y la marcha del trabajo de investigadores, profesores, estudiantes y lectores en el país.

2. Establecer vínculos académicos e investigativos en torno a la creación literaria nacional e internacional con grupos, universidades, o investigadores independientes.

3. Ampliar las perspectivas teóricas en torno a los procesos de creación que vinculan la historia y la literatura. 4. Difundir las investigaciones y metodologías en literatura venezolana y propiciar la interacción entre los profesores e investigadores de la literatura venezolana.

El Simposio

El Primer Simposio de Docentes e Investigadores de la Literatura Venezolana se celebró en la Casa de Bello, en Caracas, en 1975, con el auspicio del Instituto Pedagógico de Caracas. Pedro Díaz Seijas, Igor Delgado Senior, Iraset Páez Urdaneta, Salvador Tenreiro, entre otros nombres, disertaron sobre autores venezolanos como Meneses, Enrique Bernardo Núñez, y latinoamericanos como Rulfo, Cortázar, Carlos Fuentes.

Han sido 33 ediciones a lo largo de todos estos años, contando desde esa primera vez; pese a no haberse celebrado, en unas ocasiones, muy pocas realmente, el Simposio de Docentes e Investigadores de la Literatura Venezolana ha tenido una continuidad de la que no gozan muchos congresos en Venezuela.

El Simposio ha recorrido el país, geográficamente (se ha celebrado en varias ciudades: Mérida, Maracaibo, Cumaná, Coro) y literariamente: los géneros y subgéneros, las más variadas temáticas, y una amplísima diversidad de autores, han sido abordados en las ponencias y conferencias dictados por especialistas.

Todas estas ocasiones, vale decir, todos estos encuentros, se han configurado alrededor de una idea que fuera recogida en las consideraciones previas a las recomendaciones específicas emanadas en ocasión del primer encuentro:

Entendemos la literatura nacional como parte importante del patrimonio cultural e inalienable de un pueblo…

Así, pues, no se trata solamente de un encuentro de especialistas y para especialistas en literatura, aunque los que diserten hablen con conocimiento de causa. Se trata, más bien, de un espacio en el que la literatura se entiende como lo que es: parte integrante de una tradición cultural. Además de lo cual, se debe señalar que otras manifestaciones se hacen también presentes durante el desarrollo de esta fiesta de la palabra.

Arribamos a la trigésimo cuarta edición, en este año 2011. El Simposio de Docentes e Investigadores de la Literatura Venezolana llega por primera vez al estado Yaracuy y es la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy la institución a la que le corresponde tomar el testigo de esta larga trayectoria. Ocasión ésta que será propicia para rendir un homenaje al poeta Manuel Rodríguez Cárdenas, poeta de la negritud y del pueblo, quien está próximo a su centenario.

Convocatoria

16, 17 y 18 de noviembre de 2011

Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY)

San Felipe. Estado Yaracuy. Venezuela

Con la participación de los conferencistas Gustavo Luis Carrera, Edgar Colmenares del Valle, Freddy Castillo Castellanos y Cruz Ramón Galíndez.

Primera convocatoria:

Entre el 16 y el 18 de noviembre de 2011 se realizará el XXXIV Simposio de Docentes e Investigadores de la Literatura Venezolana, auspiciado por la Universidad Nacional Experimental de Yaracuy (UNEY).

A los fines de la realización del evento, se invita a docentes, investigadores y estudiantes de pre y postgrado interesados en la literatura venezolana a proponer ponencias, mesas de trabajo o cualquier otra actividad que consideren pertinente, en las siguientes líneas de investigación:

La literatura venezolana y su dimensión histórica: Cronistas: primeras señales. Siglo XVIII: fundamentos literarios. Siglo XIX: eclosión, ruta hacia lo nacional. Fundaciones y refundaciones: imágenes y derivas de lo nacional.

Proyecciones hacia el siglo XXI: Perspectivas manifiestas. Prospectivas y señales de una(s) posibilidad(es). El Imaginario venezolano entre la realidad y la posibilidad.

Literatura y construcción de identidades: Tradición, oralidad e indigenismo. Unidad y diversidad cultural. Incertidumbre y arraigo, alteridades y semejanzas. Paisaje, cultura, gastronomía, turismo y otros temas inherentes.

Letras yaracuyanas: Autores y obras de la región. Yaracuy en la literatura. Procesos, grupos, movimientos. Fray Juan Antonio Navarrete, Gilberto Antolínez, Rafael Clemente Arráiz, Pálmenes Yarza, Juan Ángel Mogollón, José Parra, Rafael Zárraga, entre otros.

Lenguaje, escritura y enseñanza: Lingüística y creación literaria. Aplicaciones docentes. Docencia e investigación de la literatura, experiencias y problemas en el área.

La novela política en Venezuela: Caracterización del subgénero. Proceso evolutivo. Autores y obras.

Arte, diseño y literatura en Venezuela: su relación teórica e histórica. Confluencias y diversificaciones. Medios audiovisuales y literatura: vínculos, adaptaciones, préstamos.

El destino de la literatura frente a la cibercultura: ¿Anulación, supervivencia o complementación? Crisis o ampliación y nuevo desarrollo. Impactos formales y temáticos.

Andrés Bello y la literatura venezolana e hispanoamericana del siglo XIX: Los estudios bellistas de Oscar Sambrano Urdaneta. Relecturas de Bello.

La fecha límite para el envío de resúmenes, así como para las propuestas de mesas de trabajo, se vencerá el 30 de septiembre de 2011.

[Más información: http://www.uney.edu.ve/simposio/principal.html]

miércoles, 11 de mayo de 2011

LAS MUJERES DE CERVANTES, DEL QUIJOTE, DE HOY

(Las dos Dulcineas)

Son muchas las apreciaciones que acerca de la mujer se han hecho dentro de los estudios literarios. Muchas obras clásicas han plasmado en sus páginas estereotipos de mujeres que deslindan entre el bien y el mal, lo moral y lo inmoral, lo idealizado, lo escatológico y terrenal.

Tales adjetivaciones se presentan de manera muy diversa en la siempre inagotable Don Quijote de la Mancha, pues Cervantes nos muestra todo un repertorio de personajes femeninos que representan las diversas concepciones de la mujer de la época renacentista. Por tanto, la intención de estas palabras es hacer una reflexión general, sin pretensiones tajantes de agotar el tema, acerca de algunos personajes femeninos presentes en la obra como la eterna Dulcinea, Maritornes, Marcela, Aldonza Lorenzo… quienes reflejan el sentir y hacer de las mujeres de esa época, y por qué no, de la actual. En ello radica justamente la inmortalidad de esta obra: en su eterna vigencia. Esas mujeres analfabetas, incultas, prostituidas por la pobreza, afeadas por las calamidades y los infortunios, pero también cultas, independientes, castas… continúan siendo, en muchos sentidos, los tipos de mujer de nuestra era.

Comencemos hablando de Dulcinea del Toboso, la ideal, la amada de Don Quijote en contraste con Aldonza Lorenzo, la real, la campesina, la imperfecta. Es innegable la intención de esta dualidad representada en una sola mujer. Estaría de más caer en detalles innecesarios en cuanto a la representación de las mismas en el ideal caballeresco parodiado. La primera, por supuesto, representativa de una mujer etérea, inexistente, puesto que sus cualidades tanto físicas como morales distan de la realidad tangible; por su parte, Aldonza Lorenzo, la mujer común de los pueblos españoles, analfabeta, maloliente por el arduo trabajo tanto en las labores del hogar como del campo. Dos mujeres en una: dos visiones del mundo distintas, la primera sucumbe en la segunda, la realidad del español ha cambiado, por tanto, no hay posibilidades quiméricas en cuanto a la visión de una Dulcinea: ésta se diluye, pues no tiene cabida en esa realidad.

Don Quijote describe a Dulcinea cuando Vivaldo, para seguirle el juego al notar su desvarío, le pregunta por su amada, a lo que éste contesta:

Su nombre es Dulcinea; su patria, el Toboso: un lugar de la Mancha; su calidad, por lo menos, ha de ser princesa, pues es reina y señora mía; su hermosura, sobrehumana, pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quiméricos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas: que sus cabello son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos azules, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve… (p. 81)

Por su parte, Aldonza Lorenzo, es descrita por Sancho Panza, cuando Don Quijote le confiesa quién es verdaderamente su amada Dulcinea. Sancho, sorprendido, le contesta lo siguiente:

- ¡Ta, ta! –dijo Sancho-. ¿Qué la hija de Lorenzo Corchuelo es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo?

- Ésa es –dijo don Quijote-, y es la que merece ser señora de todo el Universo.

- Bien la conozco –dijo Sancho- y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ¡Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante, o por andar, que la tuviere por señora! ¡Oh, hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz! (…) Y lo mejor que tienes es que no es nada melindrosa, porque tiene mucho de cortesana (…) Ahora digo, señor Caballero de la Triste Figura, que no solamente puede y debe vuestra merced hacer locuras por ella, sino que con justo título puede desesperarse y ahorcarse (…) Y querría ya verme en camino, sólo por vella; que ha muchos días que no la veo, y debe de estar ya trocada; porque gasta mucho la faz de las mujeres andar siempre al campo, al sol y al aire. (p. 173)

Sin embargo, y pese a la forma burlona y jocosa con que Sancho describe a Aldonza, éste reconoce que es digna de ser admirada tanto por su fuerza como por su atractivo, y justifica que su mal estado es causa del fuerte trabajo que acarrea las labores de campo. Es significativo como Cervantes intenta reivindicar la figura de Aldonza con las palabras de Sancho, pero a su vez, se percibe un dejo de decepción, como resistiéndose a aceptarla.

Por otra parte, la historia entre la pastora Marcela y Grisóstomo es pertinente mencionarla en cuanto a la otra mirada femenina que nos muestra. Cervantes pone en boca de los personajes que se hacen presentes en este capítulo una desazón y rechazo hacia Marcela por haber desdeñado los requerimientos amorosos de Grisóstomo, quien se suicida por amor. Incluso, uno de los personajes, Vivaldo, sugiere a Ambrosio, amigo del pastor, que no queme sus escritos para que así perdure en los mismos la maldad de esta mujer. Hasta esta parte del relato el lector se siente inclinado hacia el pastor suicida, puesto que es descrito como un ser moral y físicamente hermoso.

Sin embargo, cuando Marcela hace su aparición, luego de ser leído el poema que escribe Grisóstomo antes de morir, la inclinación cambia, ya que ésta increpa a los asistentes, entre ellos Don Quijote, y se defiende con un discurso de tal carga feminista, que podría decirse que es una de las primeras manifestaciones escritas en defensa de la mujer dentro de la lengua castellana, y que resarce la connotación misógina que se le pueda atribuir a Cervantes, por la construcción de otros personajes femeninos como las mozas de las ventas, la misma Aldonza Lorenzo, entre otras.

Amonesta Marcela a los presentes en el entierro de la siguiente forma:

Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama (p. 88)

Es clara la relación intrínseca entre el concepto de belleza y la moralidad del sujeto en este fragmento.

En el siguiente nos revela su condición de mujer libre y su total inocencia ante la muerte del pastor:

Y así como la víbora no merece ser juzgada por la ponzoña que tiene, puesto que con ella mata, por habérsela dado naturaleza, tampoco yo merezco ser reheprendida por ser hermosa…Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos…A los que he enamorado con la vista he desengañado con las palabras…Quéjese el engañado; desespérese aquel a quien le faltaron las prometidas esperanzas; confiese el que yo llamare; ufánase el que yo admitiere; pero no me llame cruel ni homicida aquél a quien yo no prometo, engaño, llamo ni admito (p.89)

Por otra parte, vuelve su “yo” a hacerse emergente, reafirmando su decisión de ser mujer sola, sin necesidad de compañía y sus pocas ganas de hacer vida marital:

Yo, como sabéis, tengo riquezas propias y no codicio las ajenas; tengo libre condición, y no gusto de sujetarme; ni quiero ni aborrezco a nadie; no engaño a ése, ni solicito a áquel, ni burlo con uno, ni me entretengo con el otro. (p.90)

Tal cual Artemisa se nos presenta Marcela: pastora, hermosa, virginal, con ansias de soledad, independiente… Por supuesto, una figura femenina transgresora, quien desde su Yo, desmonta la imagen de la mujer en cuanto a los roles sociales se refiere.

Vemos cómo Cervantes la ensalza, la sustrae de los alegatos masculinos infundados por la mirada patriarcal y, tal cual diosa virginal, aparece derrochando inteligencia y desaparece igual de triunfante y laureada. Sin embargo, he de destacar que para la visión de la sociedad renacentista una mujer como Marcela sólo podía ser valorada desde una perspectiva divina, como una deidad, incluso, la forma en que hace su aparición en el entierro, desde lo alto de la colina, le da esa aura de beatitud y dignidad solo posible en un ser supremo: hermosa, sabia, poderosa, casta… Si se detalla con detenimiento, sólo estas cualidades reunidas en una mujer podrían justificar la independencia económica y el libre albedrío de la misma. Sin embargo, la misma Marcela alega que la única opción que tuvo para vivir a sus anchas fue la de internarse en la soledad de las praderas. Situación que recuerda muy cercanamente a nuestra Sor Juana Inés de la Cruz, quien tuvo que ingresar al convento para huir del matrimonio y de las obligaciones propias de una mujer, y así lograr tiempo para el estudio y la reflexión.

Pareciera deducirse que para Cervantes y la Europa de la época el concepto de bondad iba muy ligado al de la belleza física o, en otras palabras, el buen portar de una dama iba en constraste con su aspecto físico y su posición social. Y quien mejor para ejemplificar este comentario que el personaje Maritornes, moza de la venta a la cual llega Don Quijote y que éste pensaba era un castillo. Desde las primeras páginas del capítulo la describen así:

Servía en la venta asimismo una moza asturiana, ancha de cara, llana de cogote, de nariz roma, del un ojo tuerta y del otro no muy sana… no tenía siete palmos de los pies a la cabeza, y las espaldas, que algún tanto le cargaban, la hacían mirar al suelo más de lo que ella quisiera (p.97)

Notamos claramente que es la descripción física de una mujer nada agraciada y que dista de ser comparada con lo que el autor señala de Marcela. Líneas más adelante, esta moza penetra en el aposento donde descansaban Don Quijote, Sancho y un arriero, y con este último aquella había concertado verse, pero entre la penumbra, la fugitiva va a parar a los brazos de Don Quijote, quien en su desvarío piensa que es una hermosa doncella. Al respecto dice Cervantes de este ocurrente escenario: “Y era tanta la ceguedad del pobre hidalgo, que el tacto, ni el aliento, ni otras cosas que traía en sí la buena doncella, no le desengañaban, las cuales pudieran hacer vomitar a otro que no fuera arriero; antes le parecía que tenía entre sus brazos a la diosa de la hermosura” (p. 100)

La descripción física de Maritornes, nada agraciada evidentemente, corresponde a una determinada actitud moral: el deseo carnal ilícito. El autor afea la imagen de este personaje, hasta manifiesta de forma abyecta su aseo personal, lo que produce que el lector, pese a la jocosidad de la situación, se proyecte una concepción del personaje poco simpática; a diferencia de Marcela, quien es admirada por el lector tanto por su belleza física como por su prudencia y sabiduría.

Finalmente, Aldonzas malolientes y rústicas; Dulcineas siliconadas y forjadas por las manos del bisturí y de los celuloides; Maritornes poco escrupulosas, deslucidas, cegadas por la pasión, pero de gran corazón; Marcelas independientes, con ansias de libertad, forjadoras de su propia voz, solas o acompañadas, hermosas o poco agraciadas… a todas nos las topamos día a día, de todas tenemos algo en común, en todas ellas logramos mirarnos y reconocernos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Cervantes, Miguel (2000). El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Santafé de Bogotá: Panamericana Editorial. Tercera edición.

LECTURA Y ESCRITURA. RETO DEL SIGLO XXI



Estimados todos:
A partir de este viernes 13 de mayo se estará desarrollando el evento LECTURA Y ESCRITURA: RETO DEL SIGLO XXI, como parte de las Jornadas previas de la Subsede ULA Venezuela al VI Congreso Internacional de la Cátedra UNESCO en Lectura y Escritura.
Debido a inconvenientes de última hora, las actividades se trasladaron para la UCAT, sede de Barrio Obrero, en el Auditorio.
Mayor información sobre el evento la podrá ubicar en el siguiente link:

También les comunico que, desde el jueves 12, a las 2:30pm, habrá una Feria del Libro y actividades de promoción de lectura destinadas a niños. La Editorial Santillana ofrecerá un 30% de descuento.

PROCEDIMIENTO PARA HACER LA INSCRIPCIÓN EN EL EVENTO

1. Hacer el depósito en la cuenta de ahorro Nº 0137-0002-86-0002660862 - Banco Sofitasa, a nombre de la Asociación Civil Museo de la Fantasía

BsF 150,00 : Público en general

BsF 100,00: Empleados de la Dirección de Educación del estado Táchira y Red de Biblioteca Pública del estado Táchira – Estudiantes de la XII y XIII Cohorte de la Especialización en Promoción de la Lectura y la Escritura de la ULA Núcleo “Dr. Pedro Rincón Gutiérrez”.

2. Entrar al sitio http://servidor-opsu.tach.ula.ve , coloque el cursor en el afiche de estas Jornadas Previas e ingresará a la página principal. Luego, ubique el cursor en el título Procedimiento para hacer las inscripciones en el evento y encontrará la planilla correspondiente, en la que registrará los datos que le solicitan.

3. Revise el programa y no olvide seleccionar uno de los talleres que se ofrecen y especificarlo en la planilla.

4. Imprima una copia de la planilla para usted, pues con ésta y el depósito bancario ratificará su inscripción el 12 de mayo.

5. Para confirmar su inscripción envíe un email a: esprolec@ula.ve no olvide mencionar su nombre completo, número de cédula, número de depósito bancario y el nombre del taller que quiere cursar.

6. Cualquier duda puede consultarla a esprolec@ula.ve .

NOTA: Es importante que notifique a tiempo el taller que quiere cursar, pues el cupo es limitado. En caso de cerrarse el cupo, el Comité Organizador ubicará al participante en otro de los talleres ofrecidos.

lunes, 9 de mayo de 2011

LAS CRIATURAS NOCTURNAS DE JOSÉ ANTONIO

Recuerdo haber leído en algún lugar que la universalidad de una obra radica en un espíritu verdaderamente local. Esto es, que entre más identificada esté la obra con el terruño del autor tanto mejor podrá expresar su pertenencia al género humano. También es como si dijéramos que entre mejor se comunique un escritor con sus vecinos cercanos, mejor lo entenderán los extranjeros desconocidos.

En esta elegante paradoja cabe una interminable lista de interpretaciones, que van desde la profundidad del referente hasta la calidad de la obra propiamente dicha. No obstante, su validez es incuestionable. Cuando un autor es capaz de conciliar en su obra el espíritu de su pueblo y las claves de la estética artística su trascendencia en la historia de la literatura puede ser significativa. Como ejemplo podríamos poner los Cien años de soledad o Pedro páramo.

Esto quizá tenga que ver con el origen mismo de nuestra necesidad de perpetuar el tiempo en la palabra, cuyo primer modelo artístico fue la literatura oral, la cual siempre ha estado constituida de la sabia esencial de los pueblos y su imaginario.

Sea cual fuere la razón, esta idea viene a cuento porque en el marco de la celebración del Día del Libro y el Idioma, organizado por el Departamento de Español y Literatura y el GILAC se presentó un libro que tiene mucho que ver con esto de lo local y su trascendencia: Criaturas de la noche en el Río Bobo, escrito por nuestro amigo y profesor José Antonio Pulido Zambrano, y editado por la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses bajo el número 192.

En realidad, la presentación del libro estuvo a mi cargo, en gran medida como consecuencia de ese azar inexplicable que rige todas las cosas. Mis palabras en ese momento quizá adolecían de premura, pues leí el texto con poca anticipación. No por negligencia, el mayor de mis defectos, sino porque el libro había sido presentado la noche anterior en la Peña Literaria “Manuel Felipe Rugeles”. Ahora con más tiempo y luego de una segunda lectura, me doy cuenta de que estoy de acuerdo con casi todo lo que dije allí, así que bien podría reproducir aquellas observaciones a modo de reseña informal para presentar nuevamente el libro ante potenciales lectores tanto suyos como de este sitio. Obviamente, no voy a transcribir mi intervención, oral, accidentada, nerviosa, pero trataré de exponer aquí los aspectos que pude percibir en ambas lecturas y su pertinencia en el acercamiento al libro.

El origen del libro es parte de la profunda identificación que José Antonio tiene con su pueblo natal, San José de Bolívar. De hecho, podría decirse que es una de las tantas facetas que tiene un trabajo mucho más amplio de rescate, preservación y difusión de la identidad riobobera que ha dado como resultado la revista El riobobense o el blog Riobobense: El carpintero de la montaña azul.

Nace esta obra, pues, de una investigación, a veces empírica, a veces científica, de las raíces que definen a San José de Bolívar como uno de los pueblos emblemáticos de los Andes tachirenses, en gran parte gracias a su pertenencia a ese amplio legado de la literatura oral andina, mítica y fantasmática.

De esto se desprende que sus características literarias no disten mucho de otras publicaciones de la misma temática, como la archiconocida serie Leyendas del Táchira, de Lolita Robles de Mora, o la compilación Cuentos populares del Táchira, a cargo de José Francisco Velásquez y Elí Caicedo, de más reciente publicación.

En términos generales, Criaturas de la noche… está conformado por un conjunto de relatos sobre santos, aparecidos y pactos diabólicos, que combinan tanto la transcripción textual como la recreación literaria. Al inicio del libro encontramos además un prólogo que nos sitúa en el área de la literatura del horror desde un enfoque semiótico-psicológico, que nos prepara para relacionar los cuentos subsiguientes con una compleja tradición latinoamericana y mundial asociada al terror y el horror como referentes de la literatura popular.

Como particularidad del libro frente a los otros títulos mencionados más arriba podríamos encontrar, en primer lugar, la presencia inicial de tres cuentos no vinculados a entes malignos. Velásquez y Caicedo explican en el estudio preliminar de su compilación que la literatura oral tiende a centrarse, casi exclusivamente, en representaciones del mal, como almas en pena o el propio Lucifer. “La imagen del Santo Patrono: San José”, “Unos pies de barro” y “Unas alpargatas decidieron nuestros límites” presentan un contenido fundacional, que puede interpretarse más bien desde una visión mítica, ya que explica el origen de algunos rituales y creencias que definen la vida actual del pueblo.

En este mismo sentido, otra particularidad estaría relacionada con la imagen del Diablo, a quien en la mayoría de sus apariciones (es el personaje con mayor presencia en el libro) resulta un ser bondadoso, servicial y atento. A diferencia de otras recopilaciones de esta materia, en las cuales siempre se asocia a Satanás con algún trato leonino con el que pretende arrebatar el alma a algún incauto, en las Criaturas de la noche… de José Antonio, se nos muestra haciendo favores a cambio de nada, “bendiciendo” las fiestas y aconsejando a un imprudente para salvarle de un final trágico.

En este aspecto, me gustaría agregar que la imagen de la contraparte divina siempre ha llegado a nosotros desde la visión clerical, la cual se ha encargado de adjudicar a él y sus acólitos el origen de los pecados y las maldades. Al contrario del mundo grecolatino y los pueblos paganos, en los cuales se asociaban divinidades con las acciones humanas y naturales, pero sin establecer un límite determinado del Bien y el Mal. Los dioses podían ser protagonistas de acciones tanto buenas como malas, dependiendo de la situación particular. Es posible que el imaginario local de San José de Bolívar, partiendo de esta naturaleza profana, haya preferido ver en el Diablo una divinidad pagana, que en ocasiones puede ser víctima de los hombres. Pongo como ejemplo el cuento “Llamando al Diablo”, en el que no sin humor nos relata:

Hay quienes afirman que el Diablo está quebrado, pues las personas que le han vendido el alma, hacen un trato por siete años para disfrutar de tal riqueza, y minutos antes de cumplirse el trato se introducen en una iglesia y rezan una plegaria, se arrepienten y piden a Dios que los perdone [con lo cual] el Diablo pierde el trato y el dinero aportado. Ya Lucifer no cree en las personas que a menudo lo invocan, ofreciendo su alma en busca de una fortuna fácil… (p.68)

Como puede verse en este pasaje, la intención de José Antonio no es sólo acercarnos a su experiencia como oyente de estos relatos, sino que se cuida de mantener viva la voz que los contó, una voz que la mayoría de las veces tiene nombre (su abuela María Isabel, don Ernesto Santander, Elvidio Márquez, entre otros), pero que también puede ser una colectiva y anónima (“hay quienes afirman”), en la que después de todo descansa la responsabilidad de perpetuar la tradición oral.

En la presentación el Día del Libro, dije para cerrar mis palabras de presentación que daba como claves para leer las Criaturas de la noche…, primero, una lectura fragmentada, seleccionando uno o dos cuentos por vez, para ir descubriendo poco a poco cada historia como hizo el propio José Antonio; y, segundo, usar la noche para mantener la atmósfera que beneficia el efecto terrorífico. Quizá esta segunda clave la dé desde mi espíritu de lector lleno de fantasmas y ficciones, y es este mismo espíritu el que me pide agregar una clave/recomendación más a esta reflexión escrita: No leer las Criaturas de la noche… solos, sino procurar leerlas con alguien más para que así se perpetúe el espíritu literario de compartir la soledad que las engendró.



(José Antonio en su biblioteca, con reloj de arena, Óscar, estatuilla egipcia y blasón. Autor desconocido)